... Y Gemma Mengual apagó la luz
“Se le apagó la luz”… Cuando Alejandro Sanz compuso esta canción no podía imaginar que algún día apagara la luz Gemma Mengual Civil, la musa del agua, la reina del ballet acuático, el gesto que enamoró a la cámara. Gemma se ha quedado a las puertas de los Juegos de Londres, pero lo importante es que acaba de cerrar una gloriosa página para el deporte español, tras casi 20 años haciéndonos cómplices del agua.
Gemma nunca se irá del todo. No, no se irá porque ha llenado con su talento páginas y páginas de éxitos y adnmiración, y está en nuestra retina. Aunque no todo ha sido un camino de rosas. La Mengual, para construir su país de las maravillas, ha tenido que inventarse a sí misma con la ayuda de una maestra tan disciplinada como constante, Anna Tarrés, y de unas compañeras de viaje hambrientas de éxito.
Gemma Mengual, nacida el 12 de abril de 1977, comenzó en esto con 8 años, cuando sus padres la apuntaron al CN Kallipolis, un vivero de talentos y el verdadero germen a nivel de clubes de la sincro en España. La “estrellita” tenía una facilidad innata para moverse en el agua, además de un gesto artístico sin igual.
Un año antes, en 1984, una persona que iba a ser clave en su vida, saboreaba lo que era competir en unos Juegos Olímpicos (Los Ángeles). Era Anna Tarrés, la cual como entrenadora supo ver en Gemma un diamante en bruto en busca de una nueva generación tras el cierre de Barcelona 92, donde precisamente Mengual fue voluntaria olímpica.
ARRANCA LA LEYENDA
Pero Gemma no estaba sola. En esa nueva aventura deportiva y humana con 16 años le acompañaron desde siempre sus inseparables amigas y compañeras Irina Rodríguez y Gisela Morón. En 1993, Gemma fue subcampeona en los Campeonatos de Europa Júnior de Moscú. Comenzaba a arrancar la leyenda…
Los 90 fueron años de trabajo silencioso de la Sincronizada española, que fue escalando puestos en el ranking europeo y mundial. Aunque suene feo decirlo, a mediados de los 90 no éramos nadie en el plano internacional. En 1995 hubo un salto cualitativo porque fuimos quintas en solo (Gemma), dúo y equipo en los Europeos de Viena, algo que se repitió en los siguientes hasta el bronce de Helsinki 2000. Pero, a nivel mundial, Gemma era décima en Perth 98, lejos de las grandes solistas del momento.
La evolución y creatividad de nuestra sincro, liderada por la incansable Anna Tarrés, fue in crescendo hasta las históricas platas de Gemma y del Combo, y el bronce del Dúo en los Mundiales de casa en Barcelona 2003. Aquello fue un punto de inflexión porque en los JJ.OO de Atenas 2004 todas las miradas estaban puestas en la sincro ibérica.
CUARTAS EN ATENAS
Pero Gemma Mengual y Paola Tirados se quedaban cuartas, al igual que el equipo en esos Juegos. Aquella ‘derrota’ nos dio el definitivo salto de calidad. A partir de ahí, Gemma y su generación empezaron a coleccionar medallas de todos los colores -plata y bronce preferentemente- con una pasmosa facilidad, solo superadas por la técnica incombustible de Rusia.
Así hasta las más de 40 medallas internacionales que ha ido cosechando en Mundiales, Europeos, Copas de Europa, World Trophys y, cómo no, las dos platas que marcarán su carrera, las de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. En el recuerdo queda el abrazo en el podio con su hoy sucesora, Andrea Fuentes, tras conquistar el olimpo que todo deportista ansía.
Después, en 2009, tuvo el enorme talento de llegar al Mundial de Roma a por el oro en solo. Acabó llorando tirada en una esquina porque –no sabremos nunca explicarlo- le colgaron la medalla de plata en vez de la de oro, que fue a parar a la rusa Natalia Ischenko, a la que ya había batido en Eindhoven 2008, donde Gemma Mengual se colgó cuatro oros en otros tantos días.
EMPERATRIZ DE ROMA
Roma consagró a España -7 medallas y Mejor Selección del Mundo FINA- y ‘retiró’ a Gemma, que meses antes, en una actuación portentosa en Valladolid, obtenía 6 dieces y el público puesto en pie le tiraba claveles al agua con una maravilla de Yesterday. Lo que vino después es de sobra conocido y pertenece a su vida privada.
Gemma Mengual volvió a la selección española tras el verano pasado para preparar los Juegos de Londres. Lo hizo con 33 años y como madre de un hijo. Lo intentó con todas sus fuerzas, entrenó horas y horas en el CAR de Sant Cugat y de hecho su último servicio lo prestó en el World Trophy de Pekín, donde dejó con la boca abierta a los orientales, que no habían visto un solo igual en años.
Así era Gemma, así es Gemma, una mujer que el pasado 15 de febrero de 2012, ante más de un centenar de medios de comunicación, nos dijo adiós con una apabullante sonrisa, como era ella, apabullante en el agua y dulce fuera. Ha pasado de jugar en el agua, a jugar con su niño en el agua. De ver las cosas bajo al agua, a ver la vida pie a tierra. Ya no era “feliz” con lo que hacía.
Gemma apagó la luz y un escalofrío nos envolvió a todos. No sabemos dónde verá los Juegos Olímpicos –lo mismo en una tasca de verano en un lejano país o recostada con su familia en el sofá de su casa-, pero el espíritu de Gemma Mengual estará ahí, entre sus compañeras, revoloteando juguetón en busca de la medalla olímpica en los Juegos de Londres.
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