Oussama Mellouli, el mejor deportista tunecino de los últimos tiempos, ha reconocido que fue utilizado por el anterior régimen político de Túnez y que le ha costado volver a ganarse el aprecio de sus conciudadanos. En un artículo publicado en L’Equipe, el campeón olímpico de 1.500 libres en Pekín 2008 y de 10 km de aguas abiertas en Londres 2012 desvela la lucha que ha debido afrontar para sacudirse la etiqueta de ser ‘amigo’ del ex dictador tunecino, Zine El Abidine Ben Ali, expulsado del poder tras las protestas populares de la Revolución de Jazmín, en 2010.
Ous’ Mellouli ha confirmado al diario deportivo francés que fue apoyado por el antiguo régimen desde que comenzó a llamar la atención a los 17 años y que fue utilizado por los políticos, que necesitaban sus éxitos en la piscina para tranquilizar a una población inquieta y para dar la imagen al mundo de que todo iba bien en Túnez.
No fue hasta que Mellouli fue a entrenarse a Estados Unidos, después de un período en Font Romeu (Francia), que descubrió la realidad de lo que ocurría en Túnez. Comenzó a leer acerca de su país y lo entendió todo de otra manera a como lo había aprendido en su adolescencia. “Yo era un tunecino en el extranjero y quería encontrar algo que me hiciese sentir orgulloso de mi país, como pueden hacerlo los estadounidenses o los franceses. Así que me sumergí en un análisis de Túnez”, dice Mellouli. “No esperaba encontrar lo que encontré leyendo los informes de Human Rights Watch. Entendí que no era posible ganar unas elecciones con el 90% de los votos a favor, y supe que mi país era una dictadura".
Mellouli recuerda que cuando lograba un éxito le presionaban (incluso sus propios padres) para que, ante los periodistas, no olvidase nunca dar las gracias al presidente. “Una vez gané una medalla y ministros y funcionarios dijeron que era gracias al sistema. Yo sabía que no tenía nada que ver con ellos, pero no podía decir nada. Además, mi padre es policía y Ben Ali era el líder de sus superiores... Por eso, después de mi título olímpico en Londres, cuando regresé al palacio presidencial para ser recibido por Moncef Marzouki (el nuevo presidente) le dije que estaba muy orgulloso y que se lo debía a mis padres, a mis entrenadores, a mis fans. Y nadie me obligó a darle las gracias a Marzouki”.
Durante la dictadura, las críticas a Mellouli llegaron a las redes sociales. Se publicaron falsedades, como que estaba casado con una hija de Ben Ali. “Dijeron que yo era su hijo bonito. Me enfadé. Era injusto, cruel. Todos aquellos ataques me afectaron mucho. No gané una medalla en los Mundiales de Shanghai 2011 por eso. Después de la revolución, empecé a entrenarme como un loco porque encontré otro sentido a mi carrera: nadaría por un Túnez libre, representativo de algo noble”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario