Barcelona, 20 jul (EFE).- Sin rehuir de ser calificada como la
Michael Phelps española en los Juegos Olímpicos, donde competirá hasta en seis
pruebas, Mireia Belmonte reconoce que llega a Londres más madura, sin temor
alguno a ser señalada como la gran baza y "referente" de la natación española
para lograr medalla.
"Es normal que tenga todos los focos sobre mí", responde con su
naturalidad habitual la nadadora badalonesa de 21 años, en una entrevista
concedida a Efe. "En natación es cierto que soy el referente, por los resultados
que he hecho hasta ahora. Siempre agrada que te señalen como favorita, pero
ahora hay que demostrarlo".
Belmonte llega a Londres tan cansada como ilusionada, tras una dura
temporada que tuvo su culminación en el Campeonato de España de Málaga, donde
logró mínimas en seis pruebas, de las que al final descartará los 200 metros
libres. Por lo tanto, competirá en 200 mariposa, 200 y 400 estilos, 400 y 800
libres, además de relevos.
"¿La Phelps española?¡Ahora mismo más o menos sí, porque ¡soy la
que nado más pruebas!", bromea. "Pero luego en la competición no será así,
porque no voy a lograr seis oros como él. Ni mucho menos".
"Básicamente porque será bastante duro", admite con una sonrisa
entre tímida y confiada. "Estoy entrenando bastante, ya que deberé aguantar
muchos metros en una semana y es mucha tralla. Pero llevo compitiendo mucho este
año. Ahora es simplemente hacerlo una vez más".
Los 400 estilos y los 800 libres son, a priori, los que le generan
mejores sensaciones, sobre todo esta última. "Al principio no me gustaba nada,
me parecía larga y aburrida. Pero poco a poco le he cogido gustillo y puede ser
una gran prueba en Londres", afirma.
Pero solo cuando se zambulla sabrá dónde estará sus límites en los
Juegos: "Es lo que necesito. Tirarme al agua y sentir cómo estoy. Solo lo sabré
del todo cuando salte por primera vez a la piscina".
Mucho ha cambiado Belmonte de aquella adolescente de 16 años que
acudió a los Juegos de Pekín. Desde que hace dos años el prestigioso técnico
francés Frédéric Vergnoux tomara las riendas de su preparación, la nadadora ha
dado un salto de madurez que la ha llevado a ser la gran baza de la natación
española.
"Fred es lo mejor que me podría haber pasado. Se ha convertido en
un padre para mí. Es duro, pero tiene que serlo, porque sino los resultados no
llegan. Me ha hecho más profesional", detalla Mireia.
"Un deportista que va a los Juegos -prosigue- debe vivir solo para
ello, porque sino es imposible. Si quieres hacerlo bien, tienes que centrar todo
en ello, la alimentación, el ritmo de vida, el sueño, todo. He mejorado en
preparación mental, algo vital en natación. Ahora noto un equilibrio entre
fuerza física y mental".
Estudiante de Económicas en la Universitat Autònoma de Barcelona,
Belmonte ha adquirido en estos cuatro años "más responsabilidad", hasta sentirse
"más madura como persona y profesional".
Una evolución que le llevará a ser una de las líderes del equipo
olímpico en la búsqueda de repetir la hazaña lograda veinte años atrás en los
Juegos de Barcelona. "Yo tenía un año y medio, no recuerdo nada de aquello...
Pero aunque no tenga ninguna conciencia propia de esos Juegos, espero que
podamos repetir".
"De momento -concluye-, vamos por el buen camino. Pueden ser unos
buenos Juegos. Ya hemos hecho historia porque llevamos a mucha gente (51
nadadores y waterpolistas) pero, además, veo un equipo preparado en el que
pueden caer medallas". EFE
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